Entiendo que dar el primer paso genera dudas...

Aquí respondo algunas de las inquietudes más comunes para que te sientas con más confianza antes de empezar.

La primera sesión es, sobre todo, una conversación.

Quiero conocerte, entender qué te ha traído hasta aquí, qué has intentado hasta ahora y qué esperas conseguir con la terapia. También tendrás espacio para hacer todas las preguntas que necesites.

Puede que sí. Y también puede que no en la primera sesión.

No se trata de abrir heridas porque sí ni de revivir experiencias antes de tiempo. Hablaremos de aquello que tenga sentido trabajar, respetando siempre tu ritmo.
Estableceremos un espacio cómodo y seguro para compartir lo que sientas que es necesario hablar.
La terapia no consiste en sufrir más. Consiste en que aquello que hoy pesa tanto pueda empezar a sostenerse de otra manera.

No existe un mínimo de sufrimiento que haya que alcanzar para pedir ayuda.

No hace falta tocar fondo.

Si hay algo que lleva tiempo preocupándote, limita tu bienestar, interfiere en tus relaciones o simplemente sientes que no quieres seguir gestionándolo solo, probablemente ya es un buen motivo para consultar.

Es posible que algunas sesiones remuevan emociones. Eso forma parte de muchos procesos de cambio.

Pero una cosa es conectar con lo que duele y otra muy distinta quedarse atrapado ahí. La terapia busca que puedas comprender lo que te ocurre, darle un lugar y encontrar nuevas formas de relacionarte con ello, no que vivas permanentemente en el malestar.

Es posible que algunas sesiones remuevan emociones. Eso forma parte de muchos procesos de cambio.

Pero una cosa es conectar con lo que duele y otra muy distinta quedarse atrapado ahí. La terapia busca que puedas comprender lo que te ocurre, darle un lugar y encontrar nuevas formas de relacionarte con ello, no que vivas permanentemente en el malestar.

Curiosamente, esta es una de las preocupaciones más frecuentes.

No necesitas llegar con un discurso preparado. A veces basta con empezar diciendo: «No sé muy bien por dónde empezar».

Ese también es un buen lugar desde el que comenzar. Mi trabajo consiste, entre otras cosas, en ayudarte a encontrar las palabras cuando todavía no aparecen con facilidad.

La respuesta corta es: depende.

Cada proceso tiene un ritmo distinto y cada persona llega con objetivos diferentes. Hay quienes necesitan un acompañamiento breve y quienes prefieren trabajar aspectos más profundos durante más tiempo.

Lo iremos revisando juntos a lo largo del proceso. Mi objetivo no es que dependas de la terapia, sino que llegue un momento en el que sientas que ya tienes los recursos necesarios para continuar por tu cuenta.

Entiendo tu miedo, mi práctica no se basa en juzgar ni usar etiquetas rígidas. Trabajo desde el respeto absoluto a tu identidad, tu orientación sexual y tu historia personal.

Trabajo desde un enfoque sistémico e integrativo

Integro herramientas de las prácticas colaborativas y dialógicas, la terapia cognitivo-conductual, la terapia narrativa y la sexología clínica, siempre adaptándolas a la persona que tengo delante. Lo importante es que lo que trabajemos en terapia tenga sentido para ti y para el momento en el que estás.

Sí. La evidencia científica muestra que, para muchos motivos de consulta, la terapia online puede ser tan eficaz como la presencial.

Lo importante no es tanto la pantalla como la calidad del vínculo terapéutico, el compromiso con el proceso y que encuentres un espacio donde puedas hablar con tranquilidad y privacidad.

Utilizo plataformas seguras para nuestras sesiones online, garantizando un marco de respeto y protección donde tu historia está siempre resguardada

¿Te queda alguna duda?

¿Cómo es la primera sesión?

La primera sesión es, sobre todo, una conversación. Quiero conocerte, entender qué te ha traído hasta aquí, qué has intentado hasta ahora y qué esperas conseguir con la terapia. También tendrás espacio para hacer todas las preguntas que necesites. No hay ningún examen que aprobar ni una forma correcta de contar las cosas. Empezamos desde donde tú puedas empezar.

¿Cómo sé si mi problema es "lo bastante grave" como para ir a terapia?

No existe un mínimo de sufrimiento que haya que alcanzar para pedir ayuda. No hace falta tocar fondo. Si hay algo que lleva tiempo preocupándote, limita tu bienestar, interfiere en tus relaciones o simplemente sientes que no quieres seguir gestionándolo solo, probablemente ya es un buen motivo para consultar.

¿Qué método o técnicas utilizas?

Trabajo desde un enfoque sistémico e integrativo. Eso significa que no aplico la misma terapia a todo el mundo ni sigo un guion cerrado. Integro herramientas de las prácticas colaborativas y dialógicas, la terapia cognitivo-conductual, la terapia narrativa y la sexología clínica, siempre adaptándolas a la persona que tengo delante. Lo importante no es la técnica en sí, sino que tenga sentido para ti y para el momento en el que estás.

¿Cuánto tiempo tendré que venir?

La respuesta corta es: depende. Cada proceso tiene un ritmo distinto y cada persona llega con objetivos diferentes. Hay quienes necesitan un acompañamiento breve y quienes prefieren trabajar aspectos más profundos durante más tiempo. Lo iremos revisando juntos a lo largo del proceso. Mi objetivo no es que dependas de la terapia, sino que llegue un momento en el que sientas que ya tienes los recursos necesarios para continuar por tu cuenta.

¿Y si no tengo nada que decir?

Curiosamente, esta es una de las preocupaciones más frecuentes. No necesitas llegar con un discurso preparado. A veces basta con empezar diciendo: "No sé muy bien por dónde empezar". Ese también es un buen lugar desde el que comenzar. Mi trabajo consiste, entre otras cosas, en ayudarte a encontrar las palabras cuando todavía no aparecen con facilidad.

¿Funciona la terapia Online?

Sí, en este momento podemos ofrecer la misma calidad clínica que en modalidad presencial, con la ventaja de la flexibilidad. Nos permite mantener la continuidad del proceso incluso si estás viajando o viviendo en diferentes ciudades. Solo necesitas un lugar tranquilo y seguro para conversar, un dispositivo (ordenador o móvil) y conexión a internet. Si vives en Sevilla, tienes la opción presencial.

¿Tengo que hablar de cosas dolorosas desde la primera sesión?

Puede que sí. Y también puede que no en la primera sesión. No se trata de abrir heridas porque sí ni de revivir experiencias antes de tiempo. Hablaremos de aquello que tenga sentido trabajar, respetando siempre tu ritmo. Estableceremos un espacio cómodo y seguro para compartir lo que sientas que es necesario hablar. La terapia no consiste en sufrir más. Consiste en que aquello que hoy pesa tanto pueda empezar a sostenerse de otra manera.

¿Hablar de lo que me duele hará que me encuentre peor?

Es posible que algunas sesiones remuevan emociones. Eso forma parte de muchos procesos de cambio. Pero una cosa es conectar con lo que duele y otra muy distinta quedarse atrapado ahí. La terapia busca que puedas comprender lo que te ocurre, darle un lugar y encontrar nuevas formas de relacionarte con ello, no que vivas permanentemente en el malestar.

"Me da miedo que me juzguen o me etiqueten"

Entiendo tu miedo, mi práctica no se basa en juzgar ni usar etiquetas rígidas. Trabajo desde el respeto absoluto a tu identidad, tu orientación sexual y tu historia personal.

¿Hablamos?

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